martes, 8 de septiembre de 2009

Toca irse.

Te vas, y no me das tiempo para una despedida.

No me queda más que arena en los bolsillos,

Y las heridas se dilatan con el correr de las horas.


Tal vez fueron los deseos de abrazarte al momento,

O las apreturas de que no volvieras nunca tarde.

Y ahora, vuelvo derrotado, con una mirada que no dice.


Así eras tú. La pionera en mis sueños de pequeño,

Y la luz que no se apaga hasta que están todos dormidos.

El silencio que suplica a voces el viento… Así… Así…


La verdad, ya, no tengo nada claro entre tú y yo.

Pero volveremos a recordar, tú lejos y yo cerca,

Las mañanas que nos vimos despertar el uno al otro.


Como si nada fuera a ser…

Como si el sol lastimara el tacto de tu piel…

Y lo único que importara es si volveremos a amanecer.




* Hay instantes, en la vida de cada cual, que se nublan por el posible odio. Pero, en realidad, queremos a esas pocas personas que nos siguen en cada tropiezo, en cada despedida, en cada sueño que damos por imposible... Las queremos, las queremos por ser asi nada más.