Entre las sombras de la calle veo a espaldas que me sigues con una mirada,
Hasta huir de cualquier sueño que se agarre a tu cintura sin dar para pensar.
No me siento con más ganas de atarme a tus palabras que dudaron tantas veces,
Pero quedarán las noches que contamos nuestros gestos como si nada fuera a ser…
Quizá sea porque olvidé los malos ratos de tú allí y yo aquí sin razones aparentes,
Y envolví recuerdos que sobraron para cuando nos faltara fantasía en una tarde.
Así pude decir que me encuentro con las fuerzas que hacían falta para volver,
Para darte en dos palabras los segundos que desperdicie, y entonces dije:
Te necesito.
Ayer, no fui capaz de ver lo que sin duda era lo más grande que encontré.
Apilando en la memoria que los mejores instantes son los que no se ven,
Los que te recuerdan que esa tarde fuisteis al cine sin tener nada claro,
Sin saber que aquel día dormirías con él.
Si pudiéramos contar todo lo que vemos sin necesidad de perseguir al mundo
No harían falta cámaras en las que retener el odio… o el amor.
Yo busco la ignorancia de la gente en cualquier puerto,
La virtud de una sonrisa entre tantas despedidas,
Y no es nada absurdo opinar de cómo soy yo desde que llegaste sin medida.
El amor no la tiene, ¿yo?… tampoco.
Sin rumbo fijo, caminamos paso a paso hacia lo desconocido...*

No hay comentarios:
Publicar un comentario